Una lección en Navidad.
Vaya que esto si es caso de locos, y no quiero parecer, obvia, común o tradicionalista, pero es que las cosas que en ocasiones llamamos absurdas terminan siendo nuestras realidades y es que, eso es lo que me sucede, si resulta que ayer celebre navidad y pese firmemente que seria una Navidad triste como las ultimas navidades que recuerdo desde que José Luis se fue de mi vida; premeditadamente ya me sentía terriblemente arruinada por la melancolía, pero las horas de noche buena dieron un vuelco de 360 grados, para iniciar, fui y acosté al niño Dios una tradición que tiene una vecina y resulta que yo soy la madrina, así inesperadamente y sin más ni más, los dulces no llegaron y los tamales no estuvieron a tiempo, cuestión extraña es que tampoco tuvimos invitados como en otros años, en ese momento dijimos uffff, ya saben la vergüenza de haber quedado mal y esas cosas, pero al final entendí cual era mi regalo de navidad y absurdamente parece ser que apenas hoy lo estoy analizando, sostuvimos una charla de horas, son unos viejitos adorables, y pese a que son mis vecinos y los conozco de años, no me había detenido a platicar tan largo y tendido, esto nutrió mi alma, sentía alegría en navidad, me había reído muchísimo con sus historias y las mías en fin sin pensarlo dos veces me fui a buscar a mi amiga, Mariana y esto alimento mas mi felicidad, en pocas palabras faltaban solo unos minutos para las doce de la noche y salí volada a casa de mis papas, fue maravilloso abrazarlos, me sentía dichosa y muy, pero muy feliz, el resto de la noche fue apapacharnos en familia y celebrar la dicha de estar todos reunidos, así que trilladamente les puedo decir que no hay mejor navidad que la que se pasa en casa, y que nadie puede arruinarte la noche buena o la navidad si tú no se lo permites, que decir, "la vida te lleva a muchas partes en todo el mundo, pero solo tu corazón te dirá cual es tu lugar" (Es de mi autoría), queridos cibernautas FELIZ NAVIDAD.



